El yoga no te repara, te recuerda. Una reflexión sobre cómo dejar de buscar afuera lo que ya llevas dentro.
A veces llegamos al yoga buscando arreglarnos. Queremos eliminar el estrés, calmar la ansiedad, corregir la postura, sanar el dolor. Y sí, el yoga puede ayudar con todo eso. Pero lo más profundo que nos ofrece no es una solución… sino un regreso.
Un regreso a algo que nunca se rompió: tú.
Vivimos en una cultura que nos hace sentir constantemente inadecuadas. Que nos empuja a compararnos, a exigirnos, a mejorar sin pausa. Pero el yoga no sigue esa lógica. El yoga te dice: estás bien como estás. Respira. Siente. Escucha. Vuelve a ti.
Desde mi práctica, he aprendido que no somos un proyecto a arreglar, sino un cuerpo y un alma que desean ser habitados con amor. Y eso empieza con pequeños actos de presencia.
¿Quieres intentarlo?
Busca un lugar tranquilo. Coloca una mano sobre tu corazón y otra sobre tu abdomen. Respira. No para cambiar nada, sino para sentirte. Para estar contigo. Para recordarte que no estás perdida, solo estás volviendo.