Prácticas de yoga

En un mundo tan lleno de ruido, el silencio no solo calma, también revela. ¿Qué ocurre cuando eliges escucharte de verdad?

Vivimos en una constante exposición al ruido. Ruido externo, de notificaciones, de conversaciones, de exigencias. Pero también ruido interno: pensamientos que no paran, juicios, dudas, historias que se repiten.
En mi camino con el yoga y la meditación he aprendido que el silencio no es una ausencia: es una presencia más profunda. Una presencia que sostiene. Que permite ver con más claridad lo que hay dentro. El silencio no es vacío, es espacio. Y en ese espacio aparece la verdad.

En la tradición del yoga, este principio se llama mauna, y no se refiere solo a no hablar, sino a cultivar una quietud interior desde la que podamos habitar cada instante con más atención y menos reacción.
¿Y si pruebas hoy con cinco minutos de silencio?

Siéntate cómoda, sin hacer nada. Apaga todo. No busques calmarte. Solo obsérvate. Respira. Escucha lo que aparece. No se trata de hacerlo perfecto, se trata de darte permiso para estar contigo.
Quizá al principio te incomode. Quizá escuches más ruido que nunca. Pero con el tiempo, el silencio se vuelve hogar.